El parque de juegos vintage de Villa Gesell

Sobre la Avenida 3, aquella que en el centro de Villa Gesell se convierte en peatonal y contiene la inmensa mayoría de comercios, bares y boliches, pero un poco reparado del centro, entre los paseos 125 y 126, se erige un vistoso y llamativo castillo. Allí está Juguelandia, o el castillito como también lo llaman cariñosamente los turistas a este parque de diversiones que ya tiene más de 34 años y por el que ya pasaron varias generaciones. Para esta temporada, sin dudas especial, la apertura fue el 5 de diciembre, con todas las medidas de seguridad que este tiempo lo requiere. Por encontrarse gran parte de sus juegos al aire libre, es un gran plan para este verano que se avecina.

Es impensable que existan lugares así sin detrás una tenacidad y una voluntad por hacer algo asombroso. Y es entonces cuando aparece en esta historia el nombre de Roberto Geddo, el inventor de este lugar. Para Villa Gesell este nombre ya había surgido varios años antes pero para los distraídos es recién en 1986 cuando en apenas un invierno este hombre levantó un castillo con sus varias torres y con mirador incluido. Como muchas historias de vida de la zona, comienzan con un enamoramiento del lugar y a partir de eso minuciosos planes para poder quedarse. Fue en el verano del 66 cuando Geddo llegó con su familia al camping gesellino a veranear y encontró en la villa el lugar perfecto para echarle rienda suelta a sus proyectos.

El lugar fue creado por Roberto Geddo, cuando en 1986 en apenas un invierno  levantó un castillo con sus varias torres y con mirador incluido
El lugar fue creado por Roberto Geddo, cuando en 1986 en apenas un invierno levantó un castillo con sus varias torres y con mirador incluido

Autodidacta y emprendedor, Geddo ni siquiera terminó el secundario. Pero eso no le impidió llevar adelante sus sueños y proyectos. Cuentan sus familiares, que siguen cuidando y protegiendo este parque de diversiones desde 2005 cuando Geddo falleció, que la revista Mecánica Popular fue su maestra y que la llevaba a todos lados. En el garaje de su casa en Castelar armó su primer taller y a través de la revista logró aprender primero a confeccionar los juegos “Kiddis”, aquellos animalitos que sube y bajan para los más pequeños. Ese fue el primer local que Geddo instaló en la avenida 3 y 110. Y luego fue por más. Se ocupaba él mismo del funcionamiento de los juegos y hasta llegó a crear a comienzos de los años 80 un trencito eléctrico en Pinamar en un parque de diversiones pequeño con algunos de los juegos que luego agrandados y ambiciosos formarían parte de Juguelandia inaugurado en 1986.

Atracciones típicas, donde casi no entra la tecnologia
Atracciones típicas, donde casi no entra la tecnologia

Cuentan también sus familiares que inspirado en viajes que había hecho al exterior diseñó y construyó él mismo el parque. Torres que recuerdan a Disneylandia, una vistosa calesita que copió detalle por detalle de la foto de un carrusel de dos pisos del siglo XVIII que sacó en un viaje a Francia y algunos juegos que pensó minuciosamente fueron dándole fuerza y cuerpo a Juguelandia. Hizo además seis carruseles más, entre ellos el del Paseo de la Infanta que sigue siendo parte de la familia.

A Juguelandia la tecnología apenas llegó. La inmensa mayoría de sus juegos prescinden de ella y en cambio proponen juegos de aventura y mucha imaginación. Algunos juegos incluso son libres de tiempo. Un laberinto tamaño humano, con cuevas y secretos que invita a los más chicos y a los adultos también a armar historias piratas; unas góndolas pintorescas que proponen viajes por el agua; una gruta fantástica llena de misterios; una aldea medieval -con acceso libre y gratuito- que recrea fielmente la vida de aquel entonces y un sinfín de diversos juegos todos con la misma premisa: niños protagonistas de sus historias, activos y recorriendo las distintas partes del parque que incluye además un pequeño anfiteatro con espectáculos a la gorra, allí se puede escuchar y disfrutar por ejemplo a la banda infantil La estrella mochilera todas las noches. Quien quiera conocer esta obra de Geddo puede hacerlo, la puerta está abierta durante todo el verano.

toboganes de Juguelandia, en Villa Gesell
toboganes de Juguelandia, en Villa Gesell

De Juguelandia siguen a cargo Marta Geddo, la mujer de Roberto, sus hijos Marcela y Fernando y los seis nietos, orgullosos siguen velando porque este parque se mantenga firme y con la misma impronta que soñó Roberto.

  • Juguelandia queda en Avenida 3 entre los Paseos 125 y 126. Está abierto de diciembre a marzo. Los días de playa abre a las 18 y los días nublados a las 16.

FUENTE: https://www.lanacion.com.ar/turismo/el-parque-de-juegos-vintage-de-villa-gesell-nid17122020/