La situación de Don Arias, el señor de las lapiceras: “Si no salgo, no como”

Las tardecitas de Tucumán tiene ese qué sé yo, ¿has visto? Llegás al centro por la 25, lo de siempre en la calle y en vos. Cuando de repente, detrás de ese árbol, se aparece él: mezcla rara de penúltimo profeta y de primer profesor en el viaje a Venus. Medio crespón en la solapa, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies y una lapicerita de tono libre en cada mano. Parece que todos lo vemos, porque él pasa entre la gente y los maniquíes le guiñan, los semáforos dan tres luces de color felpón y los naranjos de las esquinas le tiran azahares, y así medio bailando, medio volando, se saca el crespón, nos saluda, regala una lapicerita y dice adiós.

La balada para Hugo Arias suena al compás de sus pasitos de mocasín: lento, pero seguro, el señor de 82 años que inexplicablemente sigue vendiendo lapiceras y marcadores sentado en las escalinatas de la puerta contigua a la Facultad de Derecho. Con la gran mayoría de los tucumanos y tucumanas aislados en sus casas, cumpliendo la cuarentena obligatoria, las calles quedan vacías y de repente nada se sabe de sus personajes más queridos que las habitan.  

Así como a muchos de nos ha conmovido la imagen solitaria de Don Rojas, el eterno señor de los cubanitos, siempre impecable él con su traje, con su bandeja de manjares de dulce de leche, parado en su lugar de siempre pero en una galería tan céntrica como vacía, así es como se inició una campaña para también ocuparse de Don Arias, uno de los señores más queridos, amables y respetados de la provincia. ¿Dónde está Hugo? ¿Cómo está de salud? ¿Tiene familia? ¿Dónde vive? Preguntas que un joven de 20 años llamado Nicolás relata en diálogo con el tucumano.

“Iba en mi auto a la noche cuando lo distinguí caminando por calle Lamadrid al 600, cerca de Tribunales. Iba despacio, encorvado, con las bolsas de las lapiceras que no había vendido. Cuando confirmé que era él, me ofrecí a llevarlo a su casa. Huguito vive en la Lamadrid al 1600, es decir que le faltaban 10 cuadras todavía para llegar a su casa en Ciudadela. Cuando lo subí, me explicó por qué volvía caminando: ‘No vendí nada, sólo 150 pesos. Si me tomo un taxi, no me queda más plata’. Fue en ese momento que le pedí permiso para tomarle una foto e inicié una campaña para ayudarlo”, relata Nicolás, con el tono acorde a la escena.

Al llegar en el auto a la casa de Don Arias, una pensión donde el señor vive con su nuera y sus dos hijos, Nicolás habló con ellos, quienes le dijeron que Hugo necesitaba un colchón y sábanas. “Por suerte le conseguí el colchón y las sábanas anoche. Pero como anda la Policía en la calle levantando gente, hoy no pude ir. Pero mañana tempranito voy a acercárselo. También me explicaron que viven al día. Tienen heladera para guardar las cosas. Pero con todo lo que está pasando ahora lo que también necesitaba Don Arias era alcohol en gel, jabones y elementos de limpieza”.

El viernes, antes de conseguir el colchón, Nicolás había visitado a Don Arias: “Ahí estaba en su casa. Me agradeció la foto, pero tenía una preocupación sobre todo el tema del coronavirus y la cuarentena obligatoria. Me dijo: ‘Ahora no voy a poder salir a trabajar. Si no salgo, no como’. Yo le dije lo que todos le diríamos: ‘Usted se tiene que quedar, Huguito’. Pero él insistió: ‘Si no salgo a trabajar, no tengo qué comer’. Le pedí que se quedara tranquilo y por suerte la campaña empezó a funcionar: a mí me gusta ayudar a la gente, pero por seguridad prefiero no ser intermediario. En este caso, si alguien quiere ayudar a Don Arias le decía que se acercara a su casa: vive en Lamadrid 1666, 2° piso, al frente de la distribuidora El Rey Limpito. Pero si no queda otra porque no se puede salir de las casas ahora, yo dispongo de movilidad para retirar las cosas y llevárselas. Una vez que se las entregue le saco una foto para que la gente se quede tranquila”.  

La foto que acompaña esta nota ha motivado que muchas personas se comuniquen por las redes sociales con Nicolás: “No pensaba que se iba a hacer tan viral. Lo que más me preocupaba de todo, por lo que me contó su hijo Pablo, era el colchón de Don Arias que no estaba en buen estado. Todas las cosas que voy a llevarle son de personas que se contactaron por Face o por Instagram”.

“Uno de los comentarios me hizo saber que hay una farmacia (no recuerdo cuál) que hizo una colecta y juntó 32 mil pesos: la mitad para el señor de los cubanitos y la otra mitad para Don Arias. Ojalá que sea así. Ojalá que al menos esa plata le sirva para que pueda sobrellevar este tiempo sin ventas. Aunque todos sabemos que ya debería estar tranquilo sin necesidad de seguir trabajando a su edad”, dice Nicolás, quien conoció a Don Arias cuando iba al Instituto Puente, en la calle Marcos Paz. Ahí lo conoció con sus lapiceras en la mano hace unos años. Ahí lo conoció.

Para sumarse a la campaña solidaria de Nicolás en beneficio de Hugo Arias pueden contactarlo a través de este link de su cuenta en Facebook o en su cuenta deInstagram. O buscar la forma de acercarse al domicilio de Don Arias en Lamadrid 1666, 2° piso.

Fuente: https://www.eltucumano.com/noticia/libre/262351/la-situacion-de-don-arias-el-senor-de-las-lapiceras-si-no-salgo-no-como

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